Este es un libro corto pero intenso. Creo que alguna vez he dicho que me gustan los libros de la segunda guerra mundial, por eso me decidí a leer este. Un sobreviviente de un campo de concentración nos cuenta su historia en una entrevista muy dura, formando el libro.
Lo hizo porque uno de sus hijos le insistió, pasado ya cuarenta años de aquello, concretamente su hija. Para ella el número que tenía tatuado en el brazo había sido siempre una incógnita.
El pertenecía a una familia de judíos polacos, de Lodz. Primero les obligaron a ponerse la estrella judía, después hubo toque de queda, para al final obligarles a irse de la ciudad. Pero dejaron que se quedaran algunos judíos, en un ghetto. Al final, todos fueron deportados. El narrador de esta historia pasó por varios campos de concentración, de los que iba sobre viviendo gracias a ser joven y poder trabajar.
Se centra mucho en cómo vivían los judíos del ghetto de Lodz, y habla bastante de los días justo posteriores a la liberación, cosa también muy importante, puesto que para muchos judíos las cosas no terminaron de estar mal cuando se liberaron los campos.
Podría ser una obra más sobre esta época, pero es que para mí, todo libro escrito (o narrado) por un superviviente de esta guerra no puede ser considerado sólo una obra más. Porque es de alguien diferente que pudo vivir para contarlo, y me llega siempre de un modo diferente a otros libros.
No es una novela, es una narración de su vida en forma de entrevista, de modo que el estilo es muy directo. Todo es absolutamente real. Hay veces que la vida no hace falta novelarla.
El libro está descatalogado. La copia que he conseguido es para ebook, y no está muy bien traducida. Pero el caso es que me ha valido para leerlo, y como casi todos los libros que tratan de esa época, no me ha defraudado. Además, se lee en muy poco tiempo.
