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miércoles, 26 de junio de 2013

La emperatriz de Jade. Gregorio León






Es un libro que me ha enviado la editorial Algaida, a quien se lo agradezco enormemente.

Me interesó básicamente porque, aunque ambientado en la actualidad, remite a la época de la segunda guerra mundial, que me interesa mucho.

A la detective Daniela Ackerman le encargan encontrar un libro encuadernado en piel humana que fue regalado a Hitler en un cumpleaños. El libro es el Mein Kampf, de Hitler. Cuenta con la ayuda de un amigo mejicano, Freddy, periodista medio retirado. Y se ve envuelta en crímenes y conspiraciones...

Los personajes están bien definidos, sin grandes descripciones, es decir, el autor los hace actuar, y me gusta esa manera de dar a conocer a los personajes; los ves, no te los cuentan. Freddy, un chico muerto de miedo porque espera un ajuste de cuentas de su país, y ayuda a Daniela básicamente desde su casa con internet. La propia detective, que ha salido de una aventura que le salió mal y tiene miedo al amor en ese momento, dedicada por completo a su trabajo... Por otra parte, hay algunos personajes secundarios muy buenos, como Erika, una antigua amante del hombre que al parecer regaló el libro a Hitler, mujer absolutamente enamorada e incapaz de pensar mal del hombre al que amó, y aún ama.

Pero el caso es que el tema de la segunda guerra mundial me ha parecido tratado un poco por encima, o sea, no era la base. La base es más los personajes, las relaciones entre ellos... Y está bien, me ha gustado, pero me esperaba más profundidad en el tema guerra. Tiene detalles, por supuesto, pero pasa por ellos algo por encima, a mi modo de ver.

El lenguaje es claro y directo, y la documentación está muy bien. Tanto la documentación de España, como la de Alemania y demás lugares en los que sucede la acción.

Lo mejor del libro, desde mi punto de vista, es la parte final. Hasta ahí... tampoco tiene nada original, aunque está bien llevado, sin dejar flecos y el interés se consigue. Pero se me ha hecho algo largo, no lo puedo negar. El caso es que, cuando parece que ha terminado, no es así, pues aún quedan cosas por descubrir, y el interés se hace mayor. La detective ha terminado su trabajo, pero... sigue por cuenta propia, y es la parte que más agarra del libro.

Resumiendo, es un libro ameno, en el que "pasan cosas", es decir, con interés. Pero para mí le falta algo más de profundidad. Es recomendable para unos buenos ratos de intriga, de todos modos.

martes, 11 de junio de 2013

La última noche de Víctor Ros. Jerónimo Tristante


Parece ser que vuelvo, aunque no lo diré muy fuerte. Llevo un curso de aúpa (trabajo, clases particulares, traducción de libros, mi hija...), pero a ver si en verano me libero un poco. Tengo muchas reseñas pendientes, porque no he dejado de leer, claro, pero empezaré por una "nueva".

El libro lo he conseguido gracias a  Francisco Portela, del blog "Un lector indiscreto".
No había leído nada de este autor, y no suelo empezar a leer libros que son sagas por el último, pero esta vez lo he hecho, ya que me habían mandado el libro y no tenía los anteriores.

Me ha gustado, me gustan los libros ambientados en épocas pasadas y, aunque no suelo leer mucha novela negra, creo que leeré los otros libros de la saga de este detective, Víctor Ros. Detective del siglo XIX, lo que conlleva más dificultades en la trama, evidentemente.

Por resumir algo el argumento, en Oviedo se comete un crimen, es asesinado el hijo de un terrateniente, y se acusa a un afinador de pianos del cual se descubre que era el amante del fallecido. Pero la cosa no termina ahí, y aparecen más sospechosos. Al embrollarse el caso, la gente se pone nerviosa, tanto los ciudadanos como las autoridades, y desean tener un culpable... pero sólo uno. El juez que lleva el caso decide tomar cartas en el asunto llamando a Víctor Ros, que ahora reside en Madrid, para que les ayude, confiando en su astucia e inteligencia, y basándose en el hecho de que residió antiguamente en Oviedo y es viejo conocido. Al llegar el detective, acompañado de su hijo adoptivo de doce años, las cosas parecen empezar a liarse aún más, se cometen más asesinatos, hay nuevos sospechosos... y hay que leerlo.

No he encontrado novedades en la obra, ni argumentales ni de personajes. Es decir, el género negro es algo ya muy trillado, y poco se puede sacar nuevo. De hecho el final es bastante previsible para los lectores de este género.  Pero lo bueno es que crea esa intriga absolutamente necesaria, y hasta el final. Ya se sabe desde el principio quiénes son los buenos, y se va viendo poco a poco quiénes son los malos pero... siempre hay un punto de suspense, de intriga, que hace que el lector se implique y continúe, ya no sólo por ver cómo es el desenlace, sino por ver si nos hemos equivocado o no en nuestros propios pensamientos. Por tanto, da valor al lector, cosa que, a mi modo de ver, es muy de agradecer. No veo explicaciones "de más", como si el que lee no pudiera pensar por sí mismo, sino al contrario... deja pensar y resuelve.

Me han hecho gracia algunos detalles literarios que inserta en el libro, como por ejemplo cuando una bella mujer, tras ofrecer su ayuda al detective, se despide con un "Soy Ana Ozores, para servirle". O cuando Víctor Quintanar aparece en el casino.



No conozco Oviedo como para juzgar la ambientación, pero es convincente. Sin excesivas descripciones, el lector se introduce perfectamente en el ambiente... y en el tiempo, de hace más de cien años, sin dificultad y sin que suene extraño. Es un Oviedo donde aún están vivas creencias y supersticiones, donde la criminalidad parece ser cosa genética, donde aún se observan los rasgos faciales para establecer la culpabilidad de alguien...

Supongo que el personaje de su hijo adoptivo, Eduardo, un golfillo rescatado de los bajos fondos y al que adopta y educa Ros, y el que le ayuda con gran maestría disfrazado de pilluelo para introducirse en los ambientes en los que él, Víctor, no puede, le servirá al autor para continuar con él en la saga. Es un buen personaje, quizá algo menos creíble pero... me lo tengo que creer al desconocer cómo podría actuar un niño que ha vivido siempre en la calle buscándose la vida y el pan. Lo que ocurre, y por poner alguna pega es que... ¿es posible tanto cambio en un crío que sólo ha cometido delitos para sobrevivir, aunque de repente se vea adoptado por una buena familia? Quizá sí, tampoco es una gran pega. Es más, ojala pudiera ser así.

Leyendo alguna entrevista con el autor, veo que lo que pretende es que sus novelas las lea la mayor cantidad de gente posible, y que esa gente sea de todo tipo. Por eso confiesa que se acerca al folletín en muchas de sus obras, que era el tipo de lectura de masas de otras épocas. Bien, a mi parecer eso sí lo logra, ya que el lenguaje no es nada enrevesado, es directo y hay muchas subtramas que, al final, terminan cuadrando y encajando a la perfección, ni se escapa ni se olvida nada.

Como conclusión decir que es un libro bueno, sin alharacas, pero entretiene y es para todos los públicos, animando a leer más obras del autor. Y esto es más de lo que se puede decir de muchos. Recomendable incluso para quien no lee novela negra.



domingo, 17 de febrero de 2013

El hombre de Grafeneck. Félix Jaime





Otra de las reseñas de esta lectura conjunta que organicé. Me han encantado las reseñas ya hechas, y el libro ha gustado. Sigo recomendándolo desde aquí. Sé que es en una época que echa para atrás a mucha gente, pero entre que es muy bueno, la exhaustiva documentación, y que la historia hay que conocerla para no repetirla… creo que es una obra que debería estar entre nuestras lecturas.

El libro me llegó de la mano de ediciones Tagus, que me lo ofrecieron para leerlo y reseñarlo. He de decir que tardé algo en ponerme con él. Si llego a saber cómo era, me pongo mucho antes, jejeje. Tarde, pero segura, lo leí… y me llenó.

Propuse la lectura conjunta porque no sólo el libro me gustó, sino que lo veo imprescindible: atrapa, por supuesto, pero tiene mucha miga y trata de una época que me apasiona y que el mundo debe conocer, cuanto más profundamente mejor, para que nada ni siquiera parecido vuelva a ocurrir. Vamos a la novela pues.

Sanatorio de Grafeneck

Muchos fueron los horrores en la época de Hitler: los asesinatos de mujeres y niños sólo por ser judíos, ancianos, demasiado jóvenes, maduros pero débiles… daba lo mismo. Si no servían para el régimen, no tenían por qué vivir. Los judíos, gitanos, homosexuales… nunca valían, no eran arios. Y aún siendo alemanes, si eran “inservibles”, ¿para qué gastar dinero en ellos? Aquí entraban los disminuídos, tanto físicos como psíquicos. A lo largo de su vida el estado debía gastar cantidades ingentes de dinero en ellos y, ¿para qué? De modo que con ellos idearon las cámaras de gas, que en un principio fueron los camiones, a los que se cerraba herméticamente y se introducía en ellos el gas del tubo de escape. Más tarde se perfeccionaron, dando lugar a las cámaras de gas, donde dicho gas se introducía por los orificios de las duchas.

Esta obra se centra en una de estas clínicas y en uno de los peones que Hitler y sus secuaces utilizaron para este fin. La clínica: el sanatorio de Grafeneck. El hombre: Lorenz Hackenholt. El autor buscó a un hombre real, del que al terminar la guerra no se supo nada, para poder utilizarlo en su novela.
Lorenz Hackenholt
 

Por otra parte, el novio de Sandra Limonero, una joven madrileña de la actualidad, ha sido asesinado hace relativamente poco en condiciones raras, y Bernardo Soto es un escritor que ha perdido la inspiración desde que su mujer ha muerto. Se conocen y se alían para descubrir qué hay detrás de ese asesinato, poniéndose ellos mismos en peligro en el intento.

Todos los personajes de la novela están muy bien definidos, siendo una de las cosas que más me gusta que, para definirlos, el autor no utiliza excesivas descripciones, sino que les hace hablar, actuar, moverse Y en base a ello vemos su interior. No es necesaria una descripción cuando hay una buena imagen… y la imagen también puede escribirse.

Se alternan capítulos de una y otra trama, que al final se unen en el asesinato del novio de Sandra… que sabía demasiado, al parecer. Y es que, aunque nos parezca horrible, en la actualidad aún hay secuelas del nazismo, aún hay neonazis, y hay grupos que siguen defendiendo aquellos horribles ideales de la raza superior. Por eso el conocer la historia. Por eso el intentar que no se repita, con novelas, con películas… y de todas las maneras posibles. Todo esto no es sólo ficción. Acercándonos a internet podemos ver foros donde personajes de esta calaña hablan y amenazan… Un pena, pero real y peligrosa.

La documentación del autor ha sido excelente, en lugares, situaciones y vida interior de los personajes, con los que te identificas y con los que sientes o te horrorizas. Lorenz, el personaje que cada vez es más frío, pues ha de obedecer a sus superiores y deja de plnatearse cuestiones morales que al principio se planteaba. Sandra, vital, animosa… que anima tanto a seguir con la investigación como a vivir a Bernardo, irónico, divertido, pero sumergido en una pena que arrastra desde la muerte de su mujer, y que necesitaba algo que le devolviera a la vida, lo que encuentra en Sandra y la investigación.
Mantener con vida a este hombre cuesta 60.000 marcos al año

Con respecto a Lorenz, uno se termina por plantear qué habría hecho él o ella en una situación así. ¿Obedecer? ¿Huir? ¿Intentar desaparecer? Qué elección más difícil. Es fácil decir desde aquí y ahora que huir y enfrentarse pero… si se tienen hijos, si peligra su vida… En fin, que vemos la evolución posible de uno de los hombres destinados a aniquilar a otros seres humanos para mejorar la raza aria. Sólo una posible evolución, pero hace pensar, y mucho.

Lenguaje directo, claro pero elaborado, sencillo pero culto, de ese lenguaje que él mismo atrapa. Estilo que anima al lector a seguir, al alternar capítulos duros con otros irónicos, pero todos interesantes. Novela que hay que seguir leyendo hasta terminarla.

Y con respecto al final, yo es que no veo muchos finales posibles más… aunque parezca de peli. ¿Por qué no hacer una película con la novela? Nada, nada, a ver si algún productor de cine nos lee, que merecerá la pena.

Enhorabuena, Jaime, por tu novela. Os la recomiendo encarecidamente a todos.
 

jueves, 17 de enero de 2013

Lo que no está escrito. Rafael Reig



No me esperaba nada de esta novela, ya que no había leído opiniones, y no me ha defraudado. SIn llegar a ser una obra maestra, me ha parecido entretenida. La intriga está en ella desde el principio hasta el final, y ese final me ha sorprendido, no lo veo trillado, más bien al revés, se agradece.

Carmen deja que su hijo adolescente, de 14 años, se vaya de excursión con su padre, Carlos, ex suyo, siete años después de separarse de él, el cual, al ir a recoger a su hijo, le deja a Carmen, como olvidado, un manuscrito de su primera novela. La trama tiene tres partes: Carmen y sus pensamientos al leer la novela de su ex, donde ve muchos paralelismos con su propia vida con él. Carlos y sus propios pensamientos también, sobre él mismo, sobre su hijo, su nueva pareja...Y la trama de la Novela de Carlos, en la que una chica es secuestrada y está descrito desde el punto de vista de uno de los secuestradores.

Las tres partes empiezan separadas del todo, para ir uniéndose a medida que avanza la obra. Carmen empieza a temer que Carlos haya pensado en algo malo, o raro, al llevarse a su hijo, y se lo haya querido decir con la novela. Carlos rememora tiempos pasados con Carmen, intenta entender a su hijo, adolescente enmadrado y miedoso, e integrarle en su vida. Y vamos viendo también los pensamientos de Carlos a través del protagonista de su novela.

El libro está absolutamente bien escrito, la prosa es ágil, fácil y elaborada. No es que haya requerido demasiada documentación, pues sólo se describe la casa de Carmen y el camino hacia la sierra de Carlos y su hijo, así como un refugio de montaña al que van. Pero lo poco está bien documentado. Y el vocabulario es rico y muy adecuado a la trama.

La obra trata de la crueldad, las faltas que todo el mundo comete, la visión que cada uno tiene de uno mismo y de los demás, lo que vemos, notamos y, sin embargo, no está escrito. Tal y como le ocurre a Carmen al leer la novela de su ex, que cree ver intenciones ocultas en todas partes, y teme por su hijo, por haberle dejado con su padre.

El ambiente de toda la obra es sórdido, en el libro dentro del libro y en la realidad de la obra: Carmen y sus miedos, Carlos y su hijo, una relación que no ha sido, Carlos y su nueva novia... El mundillo de barrio donde se mueven los personajes de la novela de Carlos... sus realidades, sus vidas, sombrías, amargas.

¿Queremos, al leer, poder ver "lo que no está escrito", o es nuestra propia vida, los anhelos, triunfos, fracasos... lo que vemos reflejado cada uno al leer? El autor intenta hacer ver al lector las dos caras de varias monedas: el hijo, visto por la madre, y por el padre; Carlos, visto por él mismo y por su ex...

Es una novela que se lee muy rápido y, aunque algo dura, es muy recomendable: buena prosa, intriga y buena resolución. A mí me ha gustado mucho leerla.

viernes, 4 de enero de 2013

La casa de enfrente. Esteban Navarro



Cogí con ganas esta novela. Y la verdad, empezó bastante bien. Pero luego me ha pasado algo raro: le he encontrado pegas, y faltas de ortografía y sintaxis (cosa que me da mucha rabia), pero ha seguido interesándome ver cómo acaba aquello. Y al final... me ha decepcionado, aunque debo decir que engancha, que sigues leyendo...hasta terminarla.

Iré por partes. Alvaro Alsina es un empresario que reside en un pueblo costero, Roquesas de Mar. Tiene un socio con el que lleva la empresa heredada de su padre. Al ser un pueblo el lugar de residencia, todo el mundo se conoce, ya sabemos lo que pasa en los pueblos. Y una niña de 16 años es secuestrada. La niña es amiga de la hija de Álvaro, y muy conocida por todos los habitantes del pueblo, de los que vamos, poco a poco, conociendo sus manías, amores, amoríos, odios y de todo. Al final se encuentra un cuerpo,destrozado, y se acusa a Álvaro del secuestro, violación y asesinato de la niña. Parece que todo va a caer sobre él, que nadie le cree: ni el jefe de policía, antiguo amigo suyo, ni su mujer, ni su amante, ni sus hijos....

Demasiada gente. Que no es que esté mal hilado, ni que el autor se olvide de nadie, no. Más bien al contrario: hay demasiados protagonistas. Que puede que en la realidad sea así, pero... me han parecido demasiadas mini historias, demasiada gente a la que no terminas de conocer bien. Quizá para que no se sospeche de nadie, o de todos..

El final me ha parecido acelerado, previsible y me ha dejado mucho que desear. Las cosas se descubren casi como por casualidad... aunque haya una hilazón. Mientras tanto: nadie en este pueblo es fiel, nadie es "de pueblo", mucho homosexual, muchos amantes... A lo mejor soy yo, pero no me lo termino de creer. Vamos, que yo conozco gente fiel, incluso más que gente infiel, y en esta novela no se salva ni el apuntador. Y eso siendo un pueblo pequeño, que si no.....

Está la trama del secuestro y asesinato, las variadas tramas de amores (pero en las que, por superficiales y demasiadas, no te acabas encariñando con nadie), temas de homosexualidad, temas de negocios fraudulentos, espías del gobierno, socios en los que no se sabe si confiar, las típicas criadas con las que se acuesta el señorito, adolescentes que se acuestan entre ellas y ellos y con las que a nadie del pueblo le importaría acostarse, al parecer (aunque no lo hagan)... y que sí, que al final se explica el misterio. Pero es eso: se explica, no lo puede descubrir el lector, aunque para el autor estaba muy claro. No soy escritora, pero creo que si el lector no puede ver lo que el autor tiene en la cabeza, y hay que terminar por explicarlo... algo falta. O quizá sobra, aunque para mí aquí pasa un poco de ambas cosas. Sobran personajes e historias, y faltan datos para "ver" el misterio.

Con respecto al lenguaje, y al estilo: es bastante directo, pero esas faltas... a mí me chirrían. Incluso faltas repetidas, por lo que veo que no son erratas. Supongo que es lo que tienen las novelas autopublicadas.

Pero repito lo curioso: aunque cada vez me gustaba menos, no disminuían las ganas de seguir leyendo. Son tantísimas las cosas que pasan, las historias empezadas, los amores insinuados, los odios... que había que ver cómo terminaba todo aquello. Y eso es un punto positivo, genera algo parecido al suspense.

Sé que este autor tiene ya varios premios, pero a mi modesto entender le falta madurez escritora. Con un poco más, y la cantidad de ideas que tiene... podría ser muy muy bueno.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Madrid 1605. Eloy M. Cebrián, Francisco Mendoza




Este es un libro que he leído gracias a la amabilidad del grupo Anaya, quienes me lo han enviado. Y me ha encantado, es gordito y no he podido parar de leer hasta terminarlo... y eso que estoy de vacaciones en casa de una amiga.

Erasmo, un jubilado profesor de literatura y bibliófilo, se hace con un manuscrito de un tal Gonzalo de Córdoba, acerca de cómo fue escrito y las vicisitudes hasta su publicación, del Quijote. Pide ayuda a una antigua alumna suya, Pilar, para leerlo y descubrir otra cosas aún más importantes que puede guardar dicho manuscrito. Pero en el mundo de los biliófilos hay también mafias, coleccionistas sin escrúpulos, que les hacen pasar bastantes malos ratos.

Se trata de dos historias, ambas unidas por el amor a la obra del Quijote; la de Erasmo y Pilar, y la de Gonzalo de Córdoba y el propio Cervantes. Una de ellas contada en primera persona, por Erasmo, y la otra por Gonzalo.

Hay bastantes similitudes entre ambas historias. Por un lado, Gonzalo y Cervantes han de buscar el manuscrito del segundo, que les es robado. Mientras que por el otro, Erasmo y Pilar han de encontrar el verdadero manuscrito original del Quijote que, al parecer, Gonzalo escondió en su día; y han de hacerlo en el Madrid actual, enfrentándose a bibliófilos sin moral ninguna.

Está escrito en un lenguaje muy sencillo, pero muy cuidado, que hace que el lectpr se meta en la trama, tanto de una historia como de la otra, desde el principio y hasta el final.

A los que nos gustan los libros, e incluso coleccionarlos, adem´s nos sumerge en ese mundo del coleccionista, las primeras ediciones, los manuscritos... e incluso las formas "poco legales" de hacerse con ellos: chantajes, robos, engaños a dueños de antiguas bibliotecas....Para un coleccionista, como dice el autor, ya no es el hecho de poseer la pieza, es la caza, el buscarla, encontrarla y conseguirla, lo que más tienta.

El trabajo de documentación sobre la época ha debido ser intenso. Sobre todo acerca de la vida de Cervantes, pues no se sabe qué es real y qué es ficción; asistimos a la composición de su obra cumbre, a los celos y antagonismos entre Cervantes y Lope de Vega (de los que yo, particularmente, sabía más bien poco), y a la primera impresión, en Madrid, en una librería cerca de la calle Mayor, de la genial obra. Los que conocemos Madrid, vemos las calles, las librerías de viejo (alguna vez hemos entrado en una, y olido los libros allí guardados, visto esas tapas de piel, o bien esas tapas medio rotas de obras antiguas....), y ese ambiente de hace cuatro siglos parece real y actual.

Tema aparte la intriga, que nos hace leer y leer hasta conocer el final, y que faltando más bien poco para terminar la obra, aún no conocemos... y engancha, ya lo creo que engancha.

Ningún enamorado de los libros debería dejar de leer este, que nos cuenta una hipótesis sobre la vida de ese genio que fue Cervantes, y del que sabemos poco. Además de ser una oda a la palabra escrita, que tanto nos gusta a todos los que pasamos por aquí. Absolutamente recomendable.

sábado, 22 de diciembre de 2012

La hija del verdugo. Oliver Pötzsch



Después de mi paréntesis, vuelvo (salvo una semanita navideña que me voy, pero que seguiré un poquito....).
Este es uno de los libros que he leído este trimestre, y de los que más me ha gustado.

Se desarrolla en un pueblecito alemán, bávaro, Schongau, en 1695. Época de brujerías y muertes en el patíbulo y la hoguera. Aparecen niños asesinados, con unos tatuajes extraños en el cuerpo.

El pueblo acusa a la camadrona, Martha, a pesar de que ha ayudado a nacer a muchos de los niños del pueblo, ya que, al parecer, la última vez que se vio a lo niños fue en su casa. Curiosamente, todos los niños eran huérfanos, acogidos por familias, pero que sólo los tienen, la mayoría, por cobrar lo que se les paga en esos casos por la manutención de un huérfano.

Solamente el verdugo del lugar, su hija y el médico son los que no creen en la culpabilidad de Martha, y cominezan una investigación rápida, pues han de encintrar a otro culpable antes de que sea sentenciada a muerte.

Ambientación fenomenal. El lector se encuentra tanto en la época que hasta cosas que parecen ahora normales en una investigación, ni se piensan, como si perteneciéramos a la época. Debería ser tan complicado poder demostrar algo con la de cosas ambiguas que se daban por ciertas....

El lenguaje te retrotrae a hace cuatro siglos, pero es sencillo, nada rebuscado, y la intriga, que empieza casi en la primera página, se mantiene sin bajones hasta el final. Vamos viendo además costumbres y rarezas que, aún viéndolas, nos parecen ahora asombrósamente retrógadas.

Curioso es, también, que sea el propio verdugo el que no está nada convencido de la culpabilidad de la comadrona. Y vemos cómo, tanto él como su familia y amigos, son denostados y discriminados sólo por la profesión del padre de familia. Por otro lado vemos la discriminación de la mujer, la marginalidad de ciertas profesiones, incluso el dar de lado a los niños por el hecho de ser huérfanos, de tal modo que ellos mismos se juntan entr ellos para jugar.

La investigación han de hacerla sin apenas medios (la fuerza física es su mayor medio, pues a nadie le conviene que la única culpable no lo sea), y sin tiempo, antes de que se tenga que llevar a cabo la sentencia de muerte contra Martha. Mientras tanto, vemos las torturas a las que ha de someterla para arrancarle una confesión que, aunque no exista, a veces conseguían con dolor y miedo.

La época, por tanto, está muy bien ambientada, el lenguaje es claro y actual, lo que se agradece, al menos en mi caso, y la intriga y tensión se mantiene, más al ser niños las víctimas, pues el lector apenas se puede hacer idea de quién es el verdadero culpable.

Esta novela es el debut del autor, al parecer tendrá continuación... y la espero con ganas, la verdad.



jueves, 25 de octubre de 2012

La ciudad de los ojos grises. Félix G. Modroño






Libro que he leído por la lectura conjunta de Tatty, del Universo de los libros.

La lectura ha sido bastante ágil. Alfredo Gastiasoro vuelve a Bilbao, su ciudad de origen, al enterarse de la muerte de su antiguo amor, Izarbe, que llegó a ser la esposa de su hermano, por causas que iremos conociendo a lo largo de la novela. Se encuentra la ciudad diferente, y encuentra a un amigo policía, con el que irá investigando la posible causa de la muerte de Izarbe, pues ambos sospechan que no se ahogó de forma "natural".

Alfredo llega a Bilbao desde París, donde reside. La descripción del París de principios del siglo XX y sus personajes célebres es muy buena, hace que el lector se vea allí, con Gaugin, Picasso...  Alfredo es allí profesor de arquitectura, y se codea con artistas de todo tipo. Vemos de este modo con Alfredo cómo París siempre ha sido un centro del arte.

Lo mismo ocurre con el Bilbao de la época. Asistimos a la revolución industrial en Bilbao, a su política, a su sociedad... de la mano de los recuerdos de Alfredo. La novela tiene por tanto parte de histórica, pero también de intriga, o novela negra, pues está presente todo el tiempo la investigación sobre la muerte de Izarbe. Y su trama de amor, por supuesto. De hecho, la trama realmente sobre lo que gira es sobre Alfredo, sus sentimientos, su relación desde niño con Izarbe, con su hermano, con Bilbao...

No conozco Bilbao, pero puedo decir que el libro está perfectamente ambientado allí, y uno se ve recorriendo sus calles a finales del siglo XIX, principios del XX.  Estaba dividida por la ría, en barrios elegantes y barrios obreros, pero poco a poco va sufriendo una profunda transformación hasta llegar a ser una ciudad muy influyente en Europa. Se nota que el autor es de allí, y se nota que le encanta su tierra, y eso se transmite. No hay nada mejor que a uno le guste sobre lo que escribe para transmitir sentimientos al lector.

No resulta tediosa casi nunca (a veces me sobraban descripciones, sobre todo de acontecimientos políticos de la época, pero reconozco que no es que realmente sobren, es mi opinión personal). El lenguaje es directo, sencillo pero elaborado, me ha gustado. Y me ha gustado ver algunas palabras en vascuence, idioma que no hablo... pero como son palabras que alguna vez casi todo el mundo ha oído, no sólo no importa, sino que hace que el lector se integre más.

Los personajes son muy buenos, realmente logrados, tanto Alfredo, el protagonista absoluto, como Izarbe, protagonista ya fallecida, y los secundarios, el hermano de Alfredo, el policía amigo de Alfredo... sin los cuales la novela habría perdido mucho. Cada personaje tiene su detalle, sus virtudes y defectos, lo que les hace absolutamente creíbles y cercanos. Son personajes con los que puedes encariñarte con facilidad.

El final es sorprendente y te deja con la sensación de que has terminado de leer una de esas novelas que más se recuerdan después. Por tanto, obra recomendable, desde luego. Y después de una novela en tercera persona, termina con un epílogo en primera persona, por Alfredo, que aporta aún más a la historia, por si algo había quedado "cojo"

lunes, 24 de septiembre de 2012

Las horas oscuras. Juan Francisco Ferrándiz




















De los pocos libros que he podido leer últimamente, ya que desde que ha empezado el curso me he quedado sin tiempo: trabajo, clases particulares, traducción de libros, mi hija... y estoy que no paro.
Esta novela ha sido una lectura conjunta, de Carmen (y amigos), entre otros, y no podía dejarla.

Ambientado en la Irlanda medieval, año 997, casi fin del milenio con los miedos que eso conllevaba. Un monje, Brian de Liébana decide restaurar un antiguo monasterio benedictino allí, y ubicar en él una biblioteca con todo el saber que se hubiera podido salvar y al pudieran tener acceso. Pero hay otros grupos en contra de guardar dicho saber, y que lo quieren para sus oscuros planes... a la vez que existen allí en Irlanda aún los druidas, que siguen el saber popular y legendario. Mezcla de religiones y afanes ocultos, de moralidades y mitos, personajes muy bien delimitados y descritos.

Tengo que reconocer que me costó meterme en el argumento, que se me hacía pesada... y que si no hubiera sido porque era una lectura conjunta, a lo mejor la habría dejado sin terminar, lo que habría sido una pena, una vez terminada. Pero no acababa de ver a dónde se quería llegar....

El caso es que, poco a poco me fui metiendo en el argumento, y he de decir que la segunda mitad de la novela gana muchísimo, pues todo se va aclarando, y se deja ver aún más la profunda documentación que ha tenido que hacer el autor para situar una novela de intriga en la época comentada. Porque, aunque hay amor, como en casi toda novela, yo clasifico a ésta de novela histórica de intriga.

El lenguaje tiende a intentar imitar al de la época, pero sin ser cargante. Es decir, fácilmente comprensible en la actualidad, pero un poco arcaico, lo que ayuda a meterse en el lugar y tiempo adecuados.

Hay bastantes personajes bien definidos, no sólo los dos protagonistas, Brian y Dana, una mujer que ha vivido en la zona pasando penalidades, y a la que Brian rescata para tomarla bajo su tutela... y de la que se va enamorando, claro. Además destacan por su personalidad algunos monjes (Michel, entre ellos, el mayor de la comunidad, con un pasado a esclarecer), el rey Cormac, déspota y egoísta, el obispo Morann, a veces de parte del rey, a veces de parte de Brian. Y Vlad Radú, personaje cuya meta es destruir el monasterio, el saber que cobija, y a Brian de Liébana.

La novela es una lucha entre el bien y el mal, entre el saber y la defensa del conocimiento y las "horas oscuras", entre Brian y Vlad.

He echado en falta profundizar más en la historia y costumbres de los druidas, por ejemplo. Pero me ha gustado lo poco que se dice de los copistas de libros (poco para lo que me habría gustado), cosa que hacían los monjes al ser casi los únicos de la sociedad que sabían leer y escribir.

Resumiendo, es una novela bastante recomendable, pues se le puede perdonar la lentitud del principio, y las largas descripciones, a cambio del ritmo más ágil que le sucede. Y nos mete de lleno en las costumbres y tradiciones antiguas de una zona de Europa que alguno puede que no conozca en profundidad. Al que le gusten las novelas históricas y de intriga, se la recomiendo desde ya.



miércoles, 5 de septiembre de 2012

El caso Guli. Rudy Spillman



La leí este verano, y no me duró nada. O sea, que hasta que no la terminé no pude parar.

Al empezar, crees que es la típica novela policiaca o negra, pero.... no, no lo es; al menos no es la típica. Vas descubriendo, y no quieres descubrir. Y ni siquiera tiene el ritmo de una novela; es como un artículo periodístico, pero con capítulos, algo raro realmente. Pero absolutamente interesante.

Guli es un niño de unos seis años que llega a Londres como polizón en un barco, y le llevan a un famoso orfanato londinense. Se ve que ha pasado traumas, porque apenas habla. La asistente social es la persona con la que más se relaciona. Al final, un matrimonio de los que quieren adoptar un niño se interesa por él. Y hay otro matrimonio que también está esperando una adopción. Guli acaba por encariñarse con uno de los matrimonios, y se lo dan en adopción, con sumos cuidados y seguimientos. El niño, al mes de estar con su nueva familia, ha de ver un acto horroroso, y queda más marcado... Su familia es brutalmente asesinada y a él lo encuentran acurrucado temblando en un rincón. Al parecer lo ha visto todo. Habrá que seguir la evolución del asesino y del niño.

Ojo con las descripciones de los escenarios del crimen, son demasiado realistas y macabras. Claro, ha de ser así, pero lo aviso por los posibles lectores demasiado sensibles.

El inspector Quigley, de Scotland Yard, es el encargado del caso, y es un personaje perfectamente descrito y real. Vamos viendo como toda persona tiene su parte buena y su parte mala, que no todo es como debería ser, que el caso se va haciendo más complicado de lo que parecía al principio, y ya era difícil.....

Ya he comentado que no está escrito como la típica novela. Parece que vas por un camino... y no, te chocas con algo. Y cuando crees que te vas a encontrar ya, tampoco. Lo bueno es que además se lee rápido, justo por esos vaivenes no puedes dejar de leer, necesitas saber más. Está lleno de acción, pero también de psicología, y aunque pueda parecer lioso no lo es, son sólo sensaciones.

Además, no se descubre nada casi hasta el final del libro, el inspector avanza pero despacio, incluso sigue con el caso por su cuenta cuando parece haberse atascado.

Una pega es la traducción, que no sé si será mi edición, pero muy sudamericano el lenguaje, con expresiones raras....

Sin ser una maravilla, a mí me ha gustado y me ha parecido interesante, es recomendable para pasar un rato en tensión... pero entretenido.


viernes, 31 de agosto de 2012

Pretérito imperfecto. Mercedes Pinto


La novela la vi en el blog de Mercedes, la empecé a leer en Amazon, y la compré.

Habiendo leído otras dos novelas de Mercedes, tengo que decir que esta la he visto diferente. Me explico, transcurre ahora, en el tiempo actual. Su estilo es distinto o al menos yo lo veo así: más directo, más "del día a día"; como el tiempo y el argumento exigen. Y... ¿cómo consigue (cosa que ya he dicho en otra reseña, lo sé) crear el ambiente, los escenarios y la empatía con los personajes casi sin describir? Pues hace hablar a los personajes, los hace moverse en lugares, sentir... y con eso basta para meterte en ellos. No hace falta una descripción farragosa de esas que te dan ganas de saltar unas páginas, tampoco descripciones psicológicas. Las personas se ven y se conocen por sus actos, y eso es lo que hace Mercedes en sus novelas: les hace actuar, hablar entre ellos... y ya los conocemos. Genial.

Otro punto fuerte: no tenemos personajes "buenos" ni "malos". Hombre, el lector siempre se identifica más con unos que con otros, como en la vida real. Pero los "buenos" tienen también sus cosas malas, y al revés. Lo dicho, como el mundo real. A mí es lo que me gusta de una novela, ver la realidad, poder identificarme o no con los personajes, sentirlos, conocerlos... El realismo de Mercedes en sus novelas es de los mejores que he leído. Y he leído mucho.

La protagonista, Estela, vive con sus dos hijos, de dos matrimonios diferentes. Lleva una tienda de instrumentos musicales, y su vida es caótica, desordenada: llega tarde a todas partes, no conserva una relación sentimental, su hijo mayor le desborda... y lo mejor que tiene es su hija pequeña. También tiene una hermana, y se va viendo la relación entre las dos, con sus padre, con sus abuelos... que tienen su protagonismo en la novela. Todo personaje que aparece en las novelas de Mercedes es protagonista al menos de un trocito, ninguno aparece y desaparece... lo ves y lo sientes también, tiene su función. El personaje del abuelo, por ejemplo, es genial: bueno, no tan bueno... humano. Y aparece un comprador en la tienda de Estela... que se queda prendado de ella, y ella de él. El resto tenéis que leerlo, y lo haréis en poco tiempo, la novela no puede dejarse hasta terminarla.

Por otro lado, además de la historia de la vida de Estela, y su historia amorosa, está la historia de su hermana, y un asunto antiguo, de cuando ambas eran pequeñas, que aún no han terminado de asumir. La verdad es que hasta el final hay intriga. Y es una intriga light... A ver si me explico: la intriga que puede haber en una vida con algo no del todo asumido; no te impide vivir, no te impide hacer nada, pero está ahí... Y es lo que el lector siente, justamente eso que no sé si explico bien. Algo que necesitaría terminarse pero que, si como hasta ahora no se ha terminado, pues bueno, continuamos viviendo. No puedo contar más, hay que leerlo.

El estilo, pues es elaborado, aunque de lenguaje sencillo. Va alternando capítulos de la infancia de la protagonista con capítulos de la actualidad, y podemos con ello ir viendo la evolución psicológica, los porqués... Pero sin decírselo al lector. Me explico: el lector dará con el el porqué, pero no se le dice... simplemente se narran hechos, cada cual los verá a su modo. Mercedes te hace pensar, sin darte cuenta, porque no son libros "profundos", para nada, pero tienen su "aquél", jeje.

Por ejemplo, decir que los abuelos son muy importantes en la vida de los niños, no educan como los padres, no sienten como los padres. Y los niños, muchas veces no se dan cuenta de todo eso hasta que son mayores, como es bastante normal. Mercedes nos mete en el personaje de Estela niña de modo que nos vemos a nosotros de pequeños, los problemas de un niño los sentimos de nuevo como ellos. Sus afanes, sus miedos y sus alegrías.

Y poco más puedo decir, sólo que recomiendo la novela, evidentemente. Lectura rápida, entretenida y muy buena. Enhorabuena de nuevo, Mercedes.







lunes, 27 de agosto de 2012

Violetas para Olivia. Julia Montejo


No había leído nada de esta autora, ni me la habían recomendado. Fue la sinopsis del argumento lo que me llevó a hacerme con el libro.

No es una novela muy larga. La verdad es que empecé a leerla sin ánimo de terminarla en ese momento, como por echar un ojo, y ya me quedé leyéndola. Es entretenida, con su punto de intriga. Una pequeña saga familiar, pequeña por la longitud de la obra, aunque pasa por varias generaciones de la familia de la protagonista.

Madelaine es una joven que vuelve al hogar familiar a la muerte de una de sus tías, para hacerse cargo de la herencia. Clara, su otra tía, aún vive, pero quiere legarle todo debido a su avanzada edad. Madelaine nunca se ha llevado bien con Clara, al contrario que con Rosario, la ahora fallecida. Vivió con ellas en la casa palacio familiar desde que era una niña hasta que empezó a estudiar en la universidad, ya que sus padres murieron muy pronto, y en circunstancias algo confusas.

La autora va alternando capítulos de la actualidad con capítulos de fechas anteriores, encabezados por la fecha en la que suceden, donde podemos ir descubriendo los misterios, amores, odios y demás de la familia de Madelaine: su madre, muerta cuando ella era pequeña, su abuela Olivia, de la que nadie parece querer hablar, su padre, una persona que no encajaba en su mundo, sus tías Clara y Rosario, absolutamente diferentes entre sí....

Aparecen personajes secundarios muy bien descritos y que toman también bastante protagonismo, puesto que en esta obra nada es accesorio: el fiscalista al que contraran para arreglar las cuantas de la familia, un antiguo novio de Madelaine que reaparece... El ambiente, además de los personajes, está muy bien logrado, uno se ve dentro de esas mansiones y haciendas antiguos.

Es una novela romántica, con mucho de intriga y de esos deseos de descubrir nuestro pasado que, a veces tapamos por no saber si lo que descubramos nos gustará. El final de la obra me ha gustado, está bien llevado, ni falta ni sobra nada, aunque a veces parezca que vaya a faltar.

Realmente está bien logrado el misterio: nada se sabe antes de tiempo y nada queda colgado, al final todo cuadra, con la gran dificultad que eso conlleva cuando estamos hablando de varias generaciones de una familia, y todas ellas tan diferentes.

Lenguaje claro y directo. A veces intimista y siempre realista. Madelaine se encuentra en un dilema: ella es una joven actual, médico. Pero su familia han sido los caziques de un pueblecito de Andalucía, cosa que su tía Clara quiere continuar. Ella se encuentra con la duda de qué hacer: dejarlo todo y dedicarse a su profesión o aceptar y dirigir la herencia de unas fincas, terrenos y posesiones de los que nada sabe. Y a veces parece estar influída por sus antepasados, lo siente así, como si estuvieran dentro de ella. Este tema, aún cuando tiene algo de "magia", está bien llevado, lo aceptas como un sentimiento hasta normal. Es el llamado realismo mágico, y cuando el autor es bueno, se acepta como un hecho lógico. Es el caso.

Evidentemente, también hay historias de amor, de todas las protagonistas, las cuales se entrecruzan de manera muy hábil en el argumento.

Conclusión: novela muy recomendable, que se lee rápido y engancha.

jueves, 16 de agosto de 2012

El guardián de los niños. Johan Theorin



Este es un libro que he leído muy despacio, y no porque no me interesara, es que estaba de viaje y sólo leían un poco antes de dormir... a veces me dormía con el libro abierto, pero de cansancio del día.

Me ha resultado entretenido, habría querido muchos días poder seguir leyendo. Mantiene intriga e interés por ver qué pasará.

Aunque había leído alguna crítica desfavorable, me llamó la atención y me decidí a leerlo en esos momentos donde no apetece pensar mucho. Y ha sido así, me ha entretenido, me ha intrigado, y me ha dejado buen sabor de boca.

Jan Hauger llega a un pueblito sueco para empezar a trabajar en una escuela infantil, la cual está en el recinto de un hospital psiquiátrico, Santa Patricia, al que en el pueblo llaman Santa Psicópata, pues tiene enfermos altamente peligrosos. Se trata de que los enfermos con hijos tengan cerca a los niños y éstos puedan visitarles. La escuela está unida al hospital por un tunel, y por él van los niños acompañados de profesores, a visitar a sus padres.

Hay un hecho en el pasado de Jan no muy bueno, que él intenta ocultar, y que le influirá en el presente. Y también vamos sabiendo el porqué de haber buscado Jan ese trabajo en un pueblo bastante aislado. Realmente busca poder hablar o encontrarse con una interna del hospital.

Se narran también las relaciones que va creando Jan con los demás empleados y empleadas de la escuela, así como con vecinos del pueblo.

El final, al menos a mí, me resultó bastante inesperado, lo que le da más puntos a la novela. Y es bueno, creíble, y no cae en los tópicos.

El ambiente, como es de esperar en una novela cuya acción transcurre en un pueblo aislado de Suecia, es sombrío: gente poco habladora, frío, viento ululando, hospital psiquiátrico, niños que van y vienen por túneles oscuros... y está muy bien conseguido.

El lenguaje es claro y directo, sin palabrería, y consigue atrapar al lector en las diferentes intrigas: el pasado del protagonista, el momento actual, su juventud y aislamiento cuando estudiaba...

Supongo que el autor quiere hacer una disección de cómo la maldad puede estar de arraigada en las personas, y por otro lado la bondad. Qué es lo que se aprende y qué lo que es innato. El aspecto psicológico de los personajes, no sólo del protagonista, sino de las gente con la que interactúa, está muy bien llevado y descrito, lo que hace que uno se identifique más con unos y con otros, o no.

Después de leerla, me he enterado de que el autor tiene un cuarteto famoso que transcurre en Öland, el pueblo donde él se crió. Igual intento hacerme con él y leerlo; no lo conocía y me ha llamado la atención.


domingo, 15 de julio de 2012

Redes de pasión. Raquel Antúnez



Es un libro que he leído dentro de la lectura conjunta que organizaron Tatty y Laky (El universo de los libros, y Libros que hay que leer). Me alegro de haber participado.

Decían que era una novela dentro del género chick-lit. Y perdonad mi ignorancia, pero me tuve que informar de qué era eso. Muy bien no lo he entendido, pero encima es que no veo ese chick-lit. ¿Porque las protagonistas son mujeres, independientes y en la treintena? No sé... A mí me ha parecido una novela de intriga donde, sí, las protagonistas son mujeres. Pero ¿es eso chick-lit?

Y Chick-lit aparte, no sabía qué me encontraría, porque es lo primero que leo de Raquel. Y me ha gustado, me ha parecido muy bien escrita, con ironía, intriga bien llevada y bien resuelta, y todos los ingredientes de una buena novela.

Ariadna y Meritxell son dos amigas que trabajan en un periódico. Meritxell casada, Ariadna no. Y entra un chico nuevo en el periódico que le tira los tejos a Meritxell. Por otra parte, Ariadna encuentra un chico que le gusta, y con el que pasa cada vez más tiempo. En su trabajo, su jefe encarga a Meritxell un suceso: un asesino que termina mordiendo a las víctimas. Y a ella no le hace mucha gracia salir de la sección de eventos, porque se obsesiona. Pero en cambio, Ariadna quiere llevar esos temas, y su jefe termina por encargarle el tema de un violador, pero en secreto por el momento. Las investigaciones se mezclan... y la intriga nos llevará con agilidad hasta el final de la obra.

Los personajes principales están bien logrados, creíbles, te metes en ellos muy bien. El lenguaje es claro y la acción, que es mucha, es rápida. El argumento está muy bien pensado, y no deja cabos sueltos por ningún lado. Ariadna y Meritxell son amigas, y cada una tiene una personalidad, diferentes entre sí, a veces polos opuestos, pero complementarias y reales. Son chicas que te puedes encontrar por la calle, me ha gustado el perfil que Raquel da a sus personajes.

La narración está hecha en primera persona, un capítulo Ariadna, otro Meritxell, con lo que se pueden seguir ambos puntos de vista, y da más interés a la lectura. Los capítulos, además son cortitos. Por otro lado, los personajes secundarios están bien perfilados, lo suficiente para darles el protagonismo que tienen: el jefe de ambas, el marido de Meritxell, el nuevo compañero de trabajo, el novio de Ariadna.

Y sobre todo, está bien escrito, cosa que es muy de agradecer, jeje. Veo difícil (siempre lo he visto) escribir novela de intriga, y Raquel lo consigue muy bien, manteniendo esa intriga hasta el mismísimo final, que aunque el lector puede sospecharlo, es un "que sí, que no" contínuo, muy bien conseguido, de verdad.

Resumiendo: lectura muy recomendable, rápida y muy entretenida. Enhorabuena, Raquel!! Pronto leeré tus tarántulas, ya lo tengo en mis manos.

Para leer el resto de reseñas de la lectura conjunta, aquí.


viernes, 8 de junio de 2012

Tiempo de arena. Inma Chacón



Novela que he leído gracias a la lectura conjunta que propuso Tatty en El universo de los libros, sobre sagas familiares.

La novela empieza enganchando. El lenguaje es sencillo, buen vocabulario de la época (principios del siglo XX en España, pérdida de Filipinas), y buena descripción de la familia protagonista.

Son tres hermanas, Mariana, Munda y Alejandra,  y la hija de la mayor, Xisca. Aunque al final aparece una hija de ésta, no es del todo, para mí, una saga familiar, pues el grueso de la trama recae en una sola generación de la familia. De hecho, la novela empieza con la muerte de la hija de Mariana, y aunque, evidentemente hay flash backs para poder descubrir los misterios que encierra la familia, no veo realmente una saga familiar. Pero eso no lo quita un ápice de interés a la novela. Las descripciones de los lugares de Madrid y Toledo, donde transcurre la vida de las protagonistas, están muy bien logradas, consigue que el lector vea las calles, carruajes y paisajes.

Las tres hermanas son absolutamente diferentes. Mariana es conservadora, fiel a su época, Munda es feminista, además de masona.  Y Alejandra se parece más a la última; desde mi punto de vista es la que menos personalidad tiene, quizá por estar eclipsada por sus dos hermanas mayores. Xisca no tiene otro remedio que obedecer lo que ordena su madre, primero interna en un convento y después con ella en su casa, pero bajo sus faldas. El misterio se plantea desde la primera página: en su lecho de muerte a causa de la tuberculosis, Xisca pide a sus tías que busquen a sus hijos, de los cuales nadie parece tener noticias hasta el momento, ni siquiera de su existencia. Aunque su propia madre niega que existan, en las tías queda un rescoldo de duda.

Los personajes masculinos que aparecen tienen gran importancia en la trama de la obra. Realmente son también protagonistas, aunque parezca que las protagonistas son solamente las hermanas. Sin ellos el argumento no tendría el mismo sentido. Los novios de Alejandra y Xisca, y una presencia que apenas aparece en realidad, pero que flota por encima todo el tiempo, el novio de Munda, al que ella se pasa esperando toda la obra, pues está en Manila luchando.

Está bien descrita la pertenencia a la masonería, y más en mujeres, aunque yo desconozco bastante el tema y no puedo comparar. Lo que conozco, puedo decir que está bien descrito. El principio primero de la Masonería me parece loable, pero luego he sabido que en general sólo era fachada. Las mujeres, no sé ahora, pero en esa época, si se les permitía entrar en las logias, no era para mucho, y menos para tomar decisiones. Pero como en casi todas partes: ni podían ejercer carreras, ni votar... Esto también está descrito en la obra: Alejandra estudia la carrera de Derecho, cosa muy difícil para una mujer entonces. Pero luego no puede ejercer por el hecho de ser mujer. Munda aboga por el voto de la mujer durante toda la novela. Mientras Mariana parece ser que es la única que va "con la época".

Y ahora, mi "pero": hasta más de la mitad no podía parar de leer, los capítulos, que alternan la realidad actual con recuerdos o explicaciones, motivan un interés permanente. La redacción es ágil y el ritmo rápido. Pero cuando me quedaba alrededor de un tercio de la obra... para mí ésta empezó a terminarse. Me explico: yo veía ya el final, pero no terminaba de llegar. Empiezan las explicaciones para resolver el misterio con el que comienza la obra, y hay demasiadas. Algunos de los personajes empiezan a perder la personalidad que les había caracterizado hasta entonces, y yo lo veo sin un motivo justificado, o sea, no me lo creo, lo veo forzado. Y tampoco quiero dar aquí detalles, para no estropear la lectura futura de nadie. Al final de la novela, que me costó más llegar que leer los dos primeros tercios, todo se ve tan... "bonito" que yo tampoco me lo termino de creer. Los malos terminan siendo buenos y los buenos buenísimos. Que no digo yo que no sea posible; simplemente para mí no es realista, y se me queda mal sabor de boca. Creo que ha ido "de más a menos", enganchando al principio y decreciendo después.

Los personajes, evidentemente, pertenecen al autor, que les da la personalidad. Pero opino que la evolución de dichas personalidades tiene que poder creerse, en eso radica la buena escritura. En conseguir que el lector se meta dentro de la novela, que se identifique con algún personaje, incluso. Pero si el lector se está identificando con un personaje, y a éste se le da la vuelta como a un calcetín... hombre, desde luego a mí no me convence.

De todos modos, esto no deja de ser una impresión personal, como la de que la novela es muy recomendable, y se centra en una época de la que yo he leído poco salvo, cómo no, Fortunata y Jacinta, por ejemplo.

Reseñas de la lectura conjunta, aquí.
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