Empezaré por decir que he leído esta novela debido a la lectura conjunta que organizó Laky, la cual además me mandó un ejemplar electrónico. Muchas gracias.
No tenía ni idea del argumento, sólo me llamó la atención el título. Pero una vez leído, creo que lo mismo podía ser Becquer el "eterno" que Carlomagno o Beethoven. Quiero decir, que de Becquer poco, y lo poco que se dice es lo sabido.
A mí no suelen irme los libros de vampiros, pero no por ser vampiros, sino porque es un tipo de literatura, la fantástica, en la que me cuesta meterme. Y he de decir, a favor de la autora, que en esta obra me metí rápido. Evidentemente, como ya he dicho, no por Becquer. El ritmo es ágil, pasan cosas, intentas averiguar porqués... En ese sentido está muy bien. Además es un libro cortito y entretiene. No comprendo el porqué de situar la acción en Estados Unidos, cuando los personajes que aparecen son Becquer y Federico García Lorca como vampiros, pero bueno, no le he dado más importancia.
Becquer es el agente lliterario de una escritora, y le presenta a editores. Ella se queda confusa cuando descubre que es Becquer, el escritor. Y además descubre que conoce a su hijo de dieciocho años, por lo que decide meterse más a fondo en la vida de Becquer para descubrir motivos e incluso algo más. Conoce a Federico, amigo de Becquer y otro de los protagonistas de la novela.
De Lorca, aún se dice menos. De modo que para mí ha resultado un engaño el título y los personajes. ¿Qué tienen que ver? ¿Es sólo para ganar público poner como vampiros a dos personajes famosos? Pues en mi caso no lo gana, la verdad.
El último tercio del libro ha sido lo peor. No acababa nunca: sangre, muertes, vidas eternas... y a veces incluso perdía el hilo que quién hablaba a quién... A Becquer sus amigos le llaman así: Becquer... y a mí no me ha cuadrado en ningún momento. ¿Por qué no Gustavo? En cambio a Lorca sí se le llama Federico. Igual son chorradas, pero me resultaban incómodas. Y por fín terminó. Un final previsible desde el principio, sin originalidad.
Hacia el final de la novela, aparecen otros personajes famosos, que por ser quiénes son se les da el papel que se les da (no puedo decir más sin destripar cosas). Pero vaya... el que no sepa nada de ellos seguirá sin saber.
En cuanto al lenguaje y sintáxis, está bastante cuidado, salvo algunos "sino" que en realidad son "si no", y algunos "hubiera" cuando debería ser "habría". Por lo demás, está correcto, es sencillo y atrayente. Hace que la lectura sea rápida, la verdad.
Como lectura para una tarde, o dos, está bien, sobre todo para los adictos a libros de vampiros. Pero no para los que buscaban acercarse a Becquer como lo que fue.