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martes, 11 de junio de 2013

La última noche de Víctor Ros. Jerónimo Tristante


Parece ser que vuelvo, aunque no lo diré muy fuerte. Llevo un curso de aúpa (trabajo, clases particulares, traducción de libros, mi hija...), pero a ver si en verano me libero un poco. Tengo muchas reseñas pendientes, porque no he dejado de leer, claro, pero empezaré por una "nueva".

El libro lo he conseguido gracias a  Francisco Portela, del blog "Un lector indiscreto".
No había leído nada de este autor, y no suelo empezar a leer libros que son sagas por el último, pero esta vez lo he hecho, ya que me habían mandado el libro y no tenía los anteriores.

Me ha gustado, me gustan los libros ambientados en épocas pasadas y, aunque no suelo leer mucha novela negra, creo que leeré los otros libros de la saga de este detective, Víctor Ros. Detective del siglo XIX, lo que conlleva más dificultades en la trama, evidentemente.

Por resumir algo el argumento, en Oviedo se comete un crimen, es asesinado el hijo de un terrateniente, y se acusa a un afinador de pianos del cual se descubre que era el amante del fallecido. Pero la cosa no termina ahí, y aparecen más sospechosos. Al embrollarse el caso, la gente se pone nerviosa, tanto los ciudadanos como las autoridades, y desean tener un culpable... pero sólo uno. El juez que lleva el caso decide tomar cartas en el asunto llamando a Víctor Ros, que ahora reside en Madrid, para que les ayude, confiando en su astucia e inteligencia, y basándose en el hecho de que residió antiguamente en Oviedo y es viejo conocido. Al llegar el detective, acompañado de su hijo adoptivo de doce años, las cosas parecen empezar a liarse aún más, se cometen más asesinatos, hay nuevos sospechosos... y hay que leerlo.

No he encontrado novedades en la obra, ni argumentales ni de personajes. Es decir, el género negro es algo ya muy trillado, y poco se puede sacar nuevo. De hecho el final es bastante previsible para los lectores de este género.  Pero lo bueno es que crea esa intriga absolutamente necesaria, y hasta el final. Ya se sabe desde el principio quiénes son los buenos, y se va viendo poco a poco quiénes son los malos pero... siempre hay un punto de suspense, de intriga, que hace que el lector se implique y continúe, ya no sólo por ver cómo es el desenlace, sino por ver si nos hemos equivocado o no en nuestros propios pensamientos. Por tanto, da valor al lector, cosa que, a mi modo de ver, es muy de agradecer. No veo explicaciones "de más", como si el que lee no pudiera pensar por sí mismo, sino al contrario... deja pensar y resuelve.

Me han hecho gracia algunos detalles literarios que inserta en el libro, como por ejemplo cuando una bella mujer, tras ofrecer su ayuda al detective, se despide con un "Soy Ana Ozores, para servirle". O cuando Víctor Quintanar aparece en el casino.



No conozco Oviedo como para juzgar la ambientación, pero es convincente. Sin excesivas descripciones, el lector se introduce perfectamente en el ambiente... y en el tiempo, de hace más de cien años, sin dificultad y sin que suene extraño. Es un Oviedo donde aún están vivas creencias y supersticiones, donde la criminalidad parece ser cosa genética, donde aún se observan los rasgos faciales para establecer la culpabilidad de alguien...

Supongo que el personaje de su hijo adoptivo, Eduardo, un golfillo rescatado de los bajos fondos y al que adopta y educa Ros, y el que le ayuda con gran maestría disfrazado de pilluelo para introducirse en los ambientes en los que él, Víctor, no puede, le servirá al autor para continuar con él en la saga. Es un buen personaje, quizá algo menos creíble pero... me lo tengo que creer al desconocer cómo podría actuar un niño que ha vivido siempre en la calle buscándose la vida y el pan. Lo que ocurre, y por poner alguna pega es que... ¿es posible tanto cambio en un crío que sólo ha cometido delitos para sobrevivir, aunque de repente se vea adoptado por una buena familia? Quizá sí, tampoco es una gran pega. Es más, ojala pudiera ser así.

Leyendo alguna entrevista con el autor, veo que lo que pretende es que sus novelas las lea la mayor cantidad de gente posible, y que esa gente sea de todo tipo. Por eso confiesa que se acerca al folletín en muchas de sus obras, que era el tipo de lectura de masas de otras épocas. Bien, a mi parecer eso sí lo logra, ya que el lenguaje no es nada enrevesado, es directo y hay muchas subtramas que, al final, terminan cuadrando y encajando a la perfección, ni se escapa ni se olvida nada.

Como conclusión decir que es un libro bueno, sin alharacas, pero entretiene y es para todos los públicos, animando a leer más obras del autor. Y esto es más de lo que se puede decir de muchos. Recomendable incluso para quien no lee novela negra.



miércoles, 5 de septiembre de 2012

El caso Guli. Rudy Spillman



La leí este verano, y no me duró nada. O sea, que hasta que no la terminé no pude parar.

Al empezar, crees que es la típica novela policiaca o negra, pero.... no, no lo es; al menos no es la típica. Vas descubriendo, y no quieres descubrir. Y ni siquiera tiene el ritmo de una novela; es como un artículo periodístico, pero con capítulos, algo raro realmente. Pero absolutamente interesante.

Guli es un niño de unos seis años que llega a Londres como polizón en un barco, y le llevan a un famoso orfanato londinense. Se ve que ha pasado traumas, porque apenas habla. La asistente social es la persona con la que más se relaciona. Al final, un matrimonio de los que quieren adoptar un niño se interesa por él. Y hay otro matrimonio que también está esperando una adopción. Guli acaba por encariñarse con uno de los matrimonios, y se lo dan en adopción, con sumos cuidados y seguimientos. El niño, al mes de estar con su nueva familia, ha de ver un acto horroroso, y queda más marcado... Su familia es brutalmente asesinada y a él lo encuentran acurrucado temblando en un rincón. Al parecer lo ha visto todo. Habrá que seguir la evolución del asesino y del niño.

Ojo con las descripciones de los escenarios del crimen, son demasiado realistas y macabras. Claro, ha de ser así, pero lo aviso por los posibles lectores demasiado sensibles.

El inspector Quigley, de Scotland Yard, es el encargado del caso, y es un personaje perfectamente descrito y real. Vamos viendo como toda persona tiene su parte buena y su parte mala, que no todo es como debería ser, que el caso se va haciendo más complicado de lo que parecía al principio, y ya era difícil.....

Ya he comentado que no está escrito como la típica novela. Parece que vas por un camino... y no, te chocas con algo. Y cuando crees que te vas a encontrar ya, tampoco. Lo bueno es que además se lee rápido, justo por esos vaivenes no puedes dejar de leer, necesitas saber más. Está lleno de acción, pero también de psicología, y aunque pueda parecer lioso no lo es, son sólo sensaciones.

Además, no se descubre nada casi hasta el final del libro, el inspector avanza pero despacio, incluso sigue con el caso por su cuenta cuando parece haberse atascado.

Una pega es la traducción, que no sé si será mi edición, pero muy sudamericano el lenguaje, con expresiones raras....

Sin ser una maravilla, a mí me ha gustado y me ha parecido interesante, es recomendable para pasar un rato en tensión... pero entretenido.


martes, 29 de mayo de 2012

Ni una palabra. Harlan Coben



Novela negra. No leo muchas de este género, pero ésta me llamó la atención por el argumento principal. ¿Qué serías capaz de hacer por tu hijo? ¿Llegarías a espiarle? Leer sus correos, ponerle un localizador.... Sinceramente, como madre, no lo sé. Igual sí, llegaría a eso si creyera que está en peligro y que con eso podía ayudarle. Es un tema difícil.

Y me encontré con un best seller muy bueno. De esos que lees casi de un tirón, con intriga hasta el final, con movimiento, rápida, sensible y dura a la vez... en fin, un trepidante thriller de acción.

El argumento que leí es sólo una parte, incluso podríamos decir que una pequeña parte de la trama entera de la novela. No dejan de pasar cosas de principio a fin. Hay protagonistas adolescentes, adultos y preadolescentes, cada uno con una vida explicada, con el que te puedes identificar o al que puedes odiar. Pero hasta los "malos" tienen su punto humano, lo que les hace más cercanos al lector.

El lector imagina, sigue imaginando, va uniendo las pistas que el autor le da y parece que coopera para llegar al fin de la trama. Es una cosa que me gusta, que se den todas las explicaciones necesarias, pero a su tiempo, dejando que la imaginación del lector intervenga.

El estilo, como en casi todos los best sellers, es sencillo y directo. Mucho diálogo que favorece la acción. Y la traducción, al menos la que yo he leído, está bien hecha, cosa que agradezco. Engancha desde la primera página, y trata temas interesantes, al menos para mí: lo dicho, la ética de espiar a un hijo, la muerte de un hijo (que debe ser el dolor más horrible de un ser humano), las drogas, los problemas de la adolescencia...

Pueden o no gustar los best sellers (de todos modos, yo no pongo a todos en el mismo saco), pero este es bueno dentro de su género. Y a veces apetece leer alguno así, que te enganche y te haga leerlo rápido, buscando huecos de tiempo para seguir leyendo. Sin buscar aquí un libro trascendente, de los que no se olvidan nunca, lo recomiendo para pasar un buen rato.
 
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