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jueves, 12 de julio de 2012

El embarazo de mi hermana. Yoko Ogawa


La verdad, La fórmula preferida del profesor me encantó, a lo mejor porque soy matemática, no sé... Pero esta otra obra... no me ha terminado de llegar.

La protagonista cuenta, a modo de diario, el embarazo de su hermana, con la que convive. Convive con ella y con su cuñado. Y lo cuenta todo con total frialdad, como si no fuera con ella, ni con su hermana, ni con nadie, vamos, como si fuera una molestia inoportuna.

Su hermana se convierte en una paranóica, primero con náuseas que no la dejan comer, y más tarde sin parar de comer, especialmente una mermelada de pomelo que le pide a nuestrra protagonista. Pero no paranóica porque espere al bebé, no (de hecho no es capaz de hablar de él como bebé ni nada), sino por las molestias, las exigencias, los antojos... El cuñado, a todo esto, pasa absolutamente desapercibido, ni pincha ni corta. Y ella, aunque tiene, primero que dejar hasta de cocinar en su casa, porque su hermana no soporta los olores, y luego no puede parar de ir a comprar y cocinar para satisfacer a su hermana, no parece importarle nada, ni para bien, ni para mal. Al parecer, creo, al final se ve "algo", pero no acabo de verlo muy bien. Desde luego para mí ha pasado como si nada, ni siquiera ese final me ha impactado, porque tal y como era la obra, el final podía ser cualquiera, realmente.

He leído reseñas y, para mí incomprensiblemente, dicen que es la realidad de una embarazada, miedos, temores... no creer lo que está pasando (¿¿??). Muchísima gente la califica de obras maestra... pero yo es que no le veo la gracia. ¿El final? Hombre, si la última palabra de una novela es la que tiene que decirme cómo es la novela...

No sé. Ventajas tiene: es corta, muy corta, rápida, lenguaje claro y sencillo, y no dura nada. Pero lo poco que dura, para mí ha sido una pérdida de tiempo. Y mira que esperaba algo, pero es que no le he visto nada, ni en superficie ni intentando buscar (que según mi opinión no es lo que tiene que pasar en una novela, las cosas han de ir viéndose solas, sin necesidad de pararte a pensar qué habrá querido decir el autor con eso).

En Japón se ve que las jóvenes embarazadas lo compraron a miles, porque creían que iba a ser otra cosa. Bueno, yo también creí que iba a ser otra cosa, y eso que ya sabía que era algo no esperado. Aunque no esperara lo mismo que las embarazadas japonesas.

En fin, qué le voy a hacer, no puedo decir mucho más de la obra, porque para mí no tiene más.

miércoles, 4 de abril de 2012

La fórmula preferida del profesor. Yoko Ogawa



Curioso libro. Para mí es muy bonito. Y subrayo bonito porque de siempre, cuando yo he dicho que algo de matemáticas es bonito, la gente, empezando por mi madre y terminando por mi hija, se han reído: "Pero cómo van a sar bonitas las matemáticas!! Serán interesantes, pero bonitas....!!" Pues sí señor, aquí en este libro hay alguien que dice lo mismo, aún más que yo, vaya.

El libro realmente tiene poco argumento: Una asistenta que va a cuidar de un anciano profesor de matemáticas al que un accidente ha dejado con una memoria que sólo llega a 80 minutos. Y el hijo de la asistenta. De vez en cuando aparece también la cuñada viuda del profesor, que es quien contrata a la asistenta. Son las relaciones entre ellos en unos meses. Y la historia es bonita... como las matemáticas.

Yo me he quedado sin entender muchas cosas de béisbol, y otros se quedarán sin entender muchas cosas matemáticas, pero está todo muy bien explicado, incluso para profanos. Inclusos para una asistenta...

Merece la pena leerlo, y además es cortito. Lo recomiendo. No es la típica novela japonesa. De hecho aparece muy poco de la cultura japonesa, sólo algún toque.
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