Aviso de que es una novela a la que hay gente que le puede resultar densa, pues hay muchas reflexiones interiores del protagonista. Es decir, aunque pasan cosas, no es una novela de acción, ni creo que esté escrita para mero entretenimiento del lector sino para fomentar el pensamiento, la reflexión sobre la vida, cómo a veces se dejan pasar cosas interesantes, cómo lo que uno desea, al final puede no resultar bueno para uno mismo, los triunfos que no resultan a veces tan placenteros como se espera, el dejar pasar la vida sin darnos cuenta...
Ambientada en el Madrid postfranquista de los 70 y 80, en la "movida madrileña" de la época, el protagonista es pintor, al principio desconocido, pero que se va haciendo un lugar entre los intelectuales y el mundo de la cultura madrileño. Lo malo es que Carlos siente que pinta para vender lo que la gente busca, no por él mismo, y el triunfo que va cosechando no le acaba de llenar. Su vida amorosa va a un ritmo frenético, el cual tampoco le llena, mientras ve que se va acercando a los cuarenta, sus amistades primeras se alejan y las nuevas no son lo que él había supuesto que serían.
Está dividida en cuatro partes, como los círculos de Dante: el primero, el limbo, después el infierno, luego el purgatorio y por último el cielo. Y así, tal cual, ve él su vida, pasando por dichos círculos.
A mí me ha resultado muy interesante, primero porque soy de Madrid, y aunque era algo pequeña en esa época, recuerdo cosas que están muy bien contadas en la novela. Esa gente que yo nunca he podido entender, que se pasaba las noches en los bares, sin apenas hablar entre ellos, dejando pasar las horas, bebiendo y fumando, tan sólo por ver si había allí algún famosillo de turno, o simplemente por el hecho de estar donde se suponía que se debía estar para vivir en la onda. Igual es que me pilló demasiado joven y por eso no lo entendí.
También me ha hecho pensar en que la mayoría de la gente trabajamos, evidentemente para ganar dinero. Y muchos artistas escriben, pintan, componen... para vender, por el dinero (cosa bastante normal, por otra parte), pero no crean lo que de verdad quisieran, a lo mejor por falta de tiempo, a lo mejor por miedo a que no guste, a los demás o incluso a ellos mismos.
Cantidad de gente, como el protagonista, venía a Madrid desde todas las provincias para triunfar. "De Madrid al cielo", se decía. Gran cantidad de oportunidades, gente, movida, los triunfadores tenían que pasar por Madrid o no podrían triunfar. Madrid en aquella época se llenó de triunfadores que al poco tiempo dejaban paso a otros más nuevos. Triunfadores efímeros, de paso.
Y no cuento mucho más por no destripar nada al que la vaya a leer. Yo animaría a leerla, me ha gustado, me ha llenado y me ha hecho pensar de modo positivo, pues muchas veces me he sentido pensando lo mismo que Carlos, el protagonista, y se puede aprovechar para cambiar algunas cosas que no nos gustan del todo. Está espléndidamente escrita y se nota el claro dominio del lenguaje, lo cual se agradece. Es decir, es muy recomendable.