Resulta que el negocio de la familia de Juan Luis Cano (gomaespuma) era una funeraria. Y el autor lo aprovecha en esta obra que se lee sonriendo de principio a fin, para hacer una crítica de la España de los años 60.
Quizá porque es mi época, pero me ha parecido de lo más entretenido, y se lee muy rápido.
Sé que hay críticas negativas, y las respeto, pero a mí me ha parecido que hay que verlo con las miras de alguien que ha vivido esa época, y demasiado irónico es para hacer una obra de humor de una funeraria. ¿No creéis?