SIn ser una obra maravillosa me ha resultado de lo más entretenida, y la he leído sin darme cuenta.
Es la historia de una familia española en la postguerra, y nos lleva casi hasta la actualidad: todo el franquismo, la dictadura, el postfranquismo, transición, democracia... lo cual, para el que no lo haya vivido está muy bien, porque da una idea muy fiel, y para los que lo hemos vivido nos evoca otras épocas. Y a mí esos temas me gustan.
Transcurre básicamente en Barcelona, a donde se trasladan los padres del protagonista, Jenaro Baldrich. Desde muy joven, él sabe lo que quiere de la vida: casarse, tener hijos, y crear y hacer crecer una empresa, un imperio suyo. Para ello abusa del egoísmo a lo largo de toda la novela, con todo el que se le cruce por delante, empezando por su mujer, siguiendo por la criada, Charo, que continúa con la familia hasta el final, pasando por su socio y en teoría mejor amigo, Mateu, y terminando en cualquiera que se le pase por delante y pueda estorbar, o él crea que puede, a su ambición.
Tiene dos hijos y una hija, a los que intenta educar en su ambiente patriótico y conservador, pero, como solía ser lógico, no a todos consigue hacer pasar por el aro. Su hija se rebela y se va a vivir a Madrid, donde transcurre otra buena parte de la novela.
Como son mis dos ciudades favoritas de España, lo he disfrutado mucho. Soy de y vivo en Madrid, y mi madre era de Barcelona, donde voy muchas veces al año y tengo muchos amigos, de modo que los barrios, calles, plazas y ambientes que se describen en la novela, o los conozco bien o me suenan, y me ha hecho gracia leer las descripciones de cómo eran hace tantos años.
Una cosa que no he terminado de pillar es un narrador que aparece a mitad de la novela, que en primera persona se hace cargo de narrar lo que sucede desde su aparición hasta el final. Pero... ¿qué sentido tiene ese narrador que nos cuenta la historia desde fuera, vista por él como amigo de los hijos, cuando hasta ese momento había sido un narrador omnisciente? No lo sé, y no lo adivino, vaya.
Por lo demás, aunque creíble, son personajes bastante estereotipados: el padre carca, el hijo sumiso a su imagen y semejanza, la hija rebelde, el otro hijo... que no se sabe muy bien por dónde va, la madre sometida y cuidando de los hijos, la criada que lo da todo por sus señores... Casi como la serie "cuéntame", pero con personajes menos entrañables (que no peores ni nada de eso, me refiero a que uno se encariña más con Antonio Alcántara que con Jenaro Baldrich).
Las escenas son también un reflejo de la época: cenas de negocios con puros y marisco, donde el propietario invita a todo, incluído el postre en alguna casa u hotel de citas, el verano en la casa de la playa de los señores, la vida día a día en una Barcelona recién salida de la guerra y muy pobre y analfabeta, el padre, amo y señor, dedicado por entero a su trabajo y poco o nada a la familia...
Al final, hay cosas que salen mal, otras que salen bien... como la vida misma.
SIn pretender, creo, nada más, entretiene mucho y nos da una idea bastante buena de la vida de España desde el fin de la guerra civil casi hasta el momento actual. Yo la recomiendo para cuando se quiere leer algo no muy trascendente, pero bien escrito y que se lee con gusto.